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La esclavitud, la explotación y el tráfico de humanos aumenta en el mundo

Mártires de Chicago
Foto: Archivo

30/04/2018 08:31 PM

Paradójicamente, la esclavitud y la trata de personas existen en el mundo, mientras todos los años, el 1º de mayo, como sucederá este martes, los trabajadores celebran su día en homenaje a los mártires de Chicago, condenados a muerte en los inicios de la RevoluciónIndustrial en Estados Unidos por un crimen que no cometieron, en un acto de venganza del capitalismo por haberse rebelado contra la explotación de los obreros y obreras en las fábricas donde trabajaban a cambio de míseros salarios, de 14 a 16 horas diarias.
Resulta difícil entender que en pleno siglo XXI, la humanidad padezca la plaga de la esclavitud que asoló a África durante centurias, cuando millones de sus hijos fueron secuestrados en las aldeas donde vivían y llevados encadenados y hacinados en las bodegas de los barcos negreros hacia América, en una travesía en la que pereció víctima de maltratos, hambre y sed más de la mitad, miles de ellos, negándose en digna protesta a comer la escasa comida que les ofrecían sus captores.
Que los sobrevivientes fueran vendidos como mercancía en subasta pública en plazas de pueblos y ciudades, pagándose un mayor precio por los hombres más jóvenes y corpulentos y por las mujeres más hermosas, siendo los primeros enviados a trabajar de sol a sombra en cañaverales y plantaciones de café y cacao, donde unos morían, exhaustos o víctimas del látigo del caporal, y las mujeres servir como domésticas en los hogares de los colonos blancos, españoles, ingleses, franceses y holandeses.
Pero la explotación del trabajo del que, a través de la esclavitud y la trata humana, hoy son víctimas esos millones de hombres, mujeres y niños todo el mundo son más crueles y humillantes que aquellos, porque rebajan a los más bajos e indescriptibles niveles de respeto y dignidad la condición humana.
El número de esclavos que existen en el mundo, según la fundación Walk Free, se estimaba en 2016 en 49 millones, distribuidos en 163 países, la mayoría de ellos en Asia, India, Pakistán, Tailandia y otras naciones del sudeste asiático.
En Estados Unidos se estima que hay mas de 60.000 esclavos, en su mayoría trabajadoras domésticas y obreros rurales, mientras que en Reino Unido la cantidad se calcula en unos 4.500, siendo una de las actividades criminales más lucrativas del planeta, prohibida en 1948 por la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuyas ganancias se estiman entre 50.000 y 100.000 millones de dólares al año, sólo superada por el narcotráfico y el comercio ilegal de armas.
La trata de personas, considerada como una forma de esclavitud y un crimen de lesa humanidad, incluye la esclavitud laboral, la explotación sexual, la extracción de órganos y el trabajo forzado, en el marco de un monumental perverso e ilegal negocio que moviliza anualmente alrededor del mundo más de 32.000 millones de dólares.
Las víctimas en su mayoría son mujeres jóvenes de países pobres, engañadas por los traficantes con atractivas ofertas de trabajo, llevadas al extranjero, especialmente a Europa, y una vez allí, se les despoja de sus pasaportes, obligándolas a ejercer la prostitución, imponiéndoles cuotas diarias de encuentros sexuales, que si no cumplen, son castigadas corporalmente, como se castiga a las que tratan de escapar.
Pero las mujeres no son las únicas víctimas de esa criminal práctica, ya que se estima que entre el 22 y 50 % de ellas son niños y niñas hijos de familias pobres, captados por los traficantes en el campo o en las ciudades donde viven, o llevados a otras comunidades donde son alquilados a pederastas y otros aberrados sexuales en un submundo en el queel horror se une a la mayor tragedia que pueden experimentar unas criaturas inocentes.
De allí que en numerosos países hayan surgido en los últimos años movimientos y organizaciones populares que han dicho “basta”, que exigen justicia contra las brutales prácticas. Porque ya es tiempo de dejar a un lado hermosos protocolos y poéticas declaraciones y se adopten acciones firmes orientadas a perseguir, capturar y llevar ante lajusticia a esos criminales que arruinan las vidas de millones de hombres, niños y mujeres a cambio de dinero.
De triunfar será un movimiento libertario tan hermoso, ejemplar y digno como el protagonizado en 1886 por los mártires de Chicago, con la diferencia de que no lo adelantará un puñado de valientes como aquellos que ofrendaron sus vidas por sus hermanos y hermanas, hombres y mujeres que trabajaban como esclavos en fábricas de Estados Unidos, donde eran explotados como lo son hoy millones de seres humanos por los traficantes de esclavos y de personas.
Ojalá sus voces de justa protesta y reclamo sean escuchadas, ya que solo así se podrá rescatar de ese infierno en el que viven prisioneros, abandonados a su suerte, esos millones de seres humanos, víctimas de la esclavitud moderna y el tráfico de personas, lacras de la humanidad en pleno siglo XXI que se creían hace tiempo superadas.

AVN