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EN RECHAZO DEL PROTOCOLO DE PUERTO ESPAÑA - INDIGNACIÓN NACIONAL (MEMORIAS DE VENEZUELA, Nº 34)

Publicado: 15/11/2023 09:00 PM

Para comprender donde estamos parados hoy es importante conocer la inexplicable abdicación temporal a nuestra soberanía territorial que realizó el gobierno de Rafael Caldera al congelar el Acuerdo de Ginebra y declarar una moratoria con el conocido Protocolo de Puerto España. 

El 18 de mayo de 1970, el presidente Rafael Caldera, desconociendo los fundamentos históricos, de hecho y de derecho,  que asisten a Venezuela sobre su legítima y soberana jurisdicción en la Guayana Esequiba, autorizó la firma de una moratoria de 12 años que suspendió  todos los avances y negociaciones en curso para reivindicar los 159.542 km. cuadrados expoliados por los ingleses en la patraña Arbitral de París del 3 de octubre de 1899.

El gobierno de Caldera recibió el rechazo unánime de todas las fuerzas sociales, militares y patrióticas  de la nación que recibieron esta infame noticia con indignación. Con el Protocolo de Puerto España se ignoraron 71 años de denuncias, protestas, choques fronterizos, investigaciones, hallazgos documentales y pruebas contundentes elevadas ante todos los organismos multilaterales para comprobar los vicios de nulidad absoluta y fraude procesal cometidos en la firma de la patraña Arbitral de París de 1899.  Engavetando así la  victoria diplomática del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Las protestas no se hicieron esperar. El embajador de Venezuela en el Reino Unido, Jorge Olavarría denunció el protocolo como un “grave e innecesario error”, aclarando que fue totalmente ignorado a la hora de esta decisión.

Ante el repudio nacional por el inexcusable desacierto, el canciller Calvani se justificó: 

“Cedimos ante Guyana por falta de preparación de nuestros expertos” (Últimas Noticias, 20 de junio 1970).

El presidente de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, Antonio Leidenz, expresó en  “El Universal” el 28 de junio de 1970: 

“No nos explicamos el ‘Protocolo de Puerto España’. Venezuela debe mantener con firmeza su justa reclamación del territorio que nos fue arrebatado”.

El primer ministro de Guyana, Shridath Ramphall, declaró a Últimas Noticias del 30 de junio de 1979: 

“Perjudicial para Venezuela y ventajoso para Guyana”

El partido URD acusó al gobierno de  actuar inconsultamente y de manera unilateral, desconociendo la voluntad de la sociedad venezolana. Asunto de Estado este que debió ser previamente sometido a consulta nacional. 

Los cursantes de la especialidad de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela denunciaron la falsedad de los propósitos del gobierno. El canciller Calvani no logró convencer a nadie con sus explicaciones.


Antecedentes: 

La Rebelión de Rupununi: Un año antes de la firma del Protocolo de Puerto España, el 2 de enero de 1969, comenzó un movimiento separatista en el sur de la Guayana Esequiba, cuyo propósito era integrar a sus habitantes y territorio del Rupununi a la soberanía de Venezuela.

Los líderes de esta insurrección popular guyanesa quisieron formar un gobierno provisional invocando la nacionalidad venezolana.

La Crisis de Anakoko: El 12 de octubre de 1966, el pescador venezolano Juan Flores Bermudez avistó a tropas del Ejército Guyanés invadiendo la Isla de Anakoko. Indignado acudió rápidamente a Tumeremo para alertar a las autoridades fronterizas de la Guardia Nacional.

De inmediato, el coronel José Pilar Barbella Ramos, al mando de sus tropas, llegó a la isla y desalojaron a los invasores del gobierno del entonces primer ministro de Guyana, Forbes Burnham.

Tras la decidida acción del coronel Barbella Ramos, las fuerzas invasoras fueron repelidas y la Isla de Anakoko,  8 km cuadrados, sigue estando dentro de la jurisdicción del municipio Dalla Costa, en la margen jurisdiccional del Río Cuyuní. 

Perfil de un canciller monárquico: Arístides Calvani Silva era oriundo de Trinidad y Tobago. Nació en Puerto España el 19 de enero de 1918. Era por nacimiento súbdito de la corona inglesa. Pasó en ese enclave colonial gran parte de su infancia. Allí solía vacacionar bajo la tutoría de profesores asignados para aprender idiomas y cultura anglosajona.

En su juventud fue frecuentemente visto dando encendidos discursos basados en el ideario falangista de  Antonio Primo de Rivera. Para ello iba siempre  vestido con el uniforme de los “camisas de negras” de las juventudes de la falange española. Militó en una sucursal del fascismo ibérico en Caracas denominada “Liga de la Moralidad”, que combatió denodadamente las “indecencias” de los concursos de belleza y el roll “apropiado” de la mujer; “caminando siempre a diez pasos detrás del hombre”.

Su gestión como canciller y posteriormente como factor político influyente en Centroamérica quedó manchada por el Protocolo de Puerto España y la intervención de escuadrones de inspiración democratacristiana en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

Era descendiente de migrantes de origen corso que llegaron a Venezuela a partir de 1830. Luego vino una segunda oleada con la instalación del cable submarino telegráfico francés. Se asentaron principalmente en la Península de Paria, Cumaná, Carúpano, Río Caribe, Caripito, Yaguaraparo, Ciudad Bolívar y otros rincones del país. En Oriente eran conocidos como “La Corsocracia”; Familias aristocráticas que siempre esgrimieron criterios excluyentes en relación con el resto de la población.

Conocido su pedigrí no es difícil entender el porqué Calvani canceló los avances de la vía diplomática, y la reclamación de los derechos de Venezuela a favor de la corona británica. En Georgetown celebraron con champaña y fuegos artificiales.


REDACCIÓN MAZO