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Chavistamente: El odio suicida

Y es que la verdad es que el pueblo en ejercicio de sus derechos siempre fue la causa del odio al chavismo
Con el Mazo Dando

Publicado: 20/02/2019 04:08 PM

Recuerdo que cuando en 2004, mis amigos y parientes me ponían al día con los acontecimientos nacionales que me había perdido por estar viviendo en España, una de las frases que reventó mis oídos fue cuando alguien, que despotricaba furioso y horrorizado sobre lo malévolo que era el Mercal, dijo: “porque esa vaina va a hacer quebrar al dueño del Central Madeirense” ¡Quí hurribli!

Y como de despotricar se trataba, despotricaban no solo contra el Mercal, sino también y con mucha saña, contra los Barrio Adentro y esos doctores malvados, “médicos brujos santeros” que se metían en los barrios y pueblitos donde nuestros despotricantes doctores no se querían meter, porque la Clínica El Avila, La Floresta, el billete, porque yo me quemé las pestañas y tal…

La comida y la salud para los pobres, les provocaba a mis amigos clase media, arcadas de bilis venenosa a pesar de que ni Mercal, ni Barrio Adentro, les quitaban nada a ellos. Lo malo no era que les quitara, lo malo era que le diera a “esa gente que es pobre porque quiere, porque es floja, porque lo quiere todo regalado y no como yo, que tengo apartamento propio porque mi papá me lo regaló”.

Ellos, que si no salieron a quemar Simoncitos cuando Capriles ganó las elecciones en Miranda (sí, con ese mismo CNE que no sirve porque hace trampa, pero que entregó el estado más rico del país a un psicópata racista porque los chavistas son brutos, you know)… Decía, si no salieron a quemar Simoncitos, callaron y otorgaron y hasta sonrieron complacidos, saciada un poco su sed de venganza, “para que aprendan esos negros que si quieres tener hijos hay que tener real para mantenerlos, para pagarle a una negra que los cargue y les cambie los pañales, para que se pare en la noche si lloran porque, o sea, yo tengo que dormir. Que nada es gratis en la vida, y mis impuestos, esos que evado cada año, no serán usados para cuidar hijos de vagos que no quieren trabajar pero sí quieren andar teniendo muchachos para que otros se los cuiden gratis, ¡no señor!”

(Pero el discurso de odio lo inventó el chavismo, dicen)

 

La listas de odio del antichavismo se hacían más largas con cada Misión que Chávez creaba: Así como odiaron que los pobres pudieran comer, que pudieran ser atendidos por un médico, la cosa se puso candela cuando los pobres pudieron sacar sus títulos de primaria y bachillerato, siempre pospuestos por la injusticia de la vida, y peor, pudieron acceder a la universidad, masivamente, no por carambola, como había sido siempre en las universidades autónomas, convertidas en clubs privados para alumnos del la Salle y el Loyola. “Y lo peor es que ahora no consigo cachifa porque y que están estudiando en la Bolivariana.”

Y ni hablar de la Misión Vivienda Venezuela, “gallineros verticales para gente” –dijeron con desprecio y mucha envidia; tanta envidia que apenas tuvieron mayoría en la Asamblea Nacional (sí, con ese mismo CNE que no sirve porque hace trampa, pero que entregó la mayoría parlamentaria a uno psicópatas racistas porque los chavistas son brutos, you know)…Decía, que lo primero que hizo esa mayoría parlamentaria fue una ley para privatizar e hipotecar el techo de las familias amparadas por la Misión. 

Y es que la verdad es que el pueblo en ejercicio de sus derechos siempre fue la causa del odio al chavismo. Nunca lo ocultaron. El derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo, a una cosa tan elemental como la identidad: teníamos un país de gente invisible, de fantasmas sin papeles, sin partida de nacimiento, ni cédula, nada, gente que no existía sino para ser mano de obra barata sin derecho a pataleo… Misión Identidad, “qué rabia, negros saliendo de todos lados, con sus nombres de negros, que si Yoineker, y Yuleisis, ahora con derecho al voto y esa gente con nombres así no debe votar”. El voto debe ser para quienes hayan estudiado, un voto calificado, y los niches, qué rabia no deben estudiar porque no todos pueden ser doctores…. además que ellos son flojos y lo quieren todo gratis y no como yo, que sí estudié porque mi papá me pagó el colegio y el carro para que yo fuera a quemarme las pestañas en la UUUCV”.

La consciencia indeleble que despertó en el pueblo el ejercicio de sus derechos es el terror de la oligarquía. El terror a la igualdad fue el motor del odio de la clase media aspirante, que se sobaba el ego diciendo “yo sí soy oligarca ¿y qué?”. No, no eres oligarca si tienes el pelo chicharrón alisado o si eres hijo de gallegos, ni aunque llames Escotet. ¿Verdad, Juan Carlos?Si no me crees, anda y ve con tu look de Zara, tus pelos planchados y tus apellidos genéricos, y trata de mezclarte con la beautilful people del Caracas Country Club. Luego me cuentas…

En fin, que aquellos que llevan 20 años marchando contra los derechos de todos, ahora sufren porque “el pohebolo tiene hambre y no tiene medicinas” y piden “ayuda humanitaria” salivando porque la traerían los marines, a la vez que tuitean felices “Thank you Mister Trump”, cuando su gobierno nos bloquea y sanciona a todos los venezolanos, creyendo que a ellos esas sanciones no los van a despeinar. 

Y es que siempre se consideraron distintos, sobrecalificados para este país donde les tocó nacer, “habiendo tanto primer mundo, ¡cónfiro!…”. Por eso hicieron dentro de país, un paisito aparte, privado, solo para socios, con garitas de vigilancia que, imaginan, servirán como escudos contra los males que ellos invocan para Venezuela. Desde sus balcones con vista a El Avila (Waraira never), suman un nuevo mes a estos veinte años de tic, tac, tic, tacs, contando, ooootra vez, con mucha impaciencia, los minutos que faltan para llegue el fin que no llegará, porque los chavistas brutos, flojos y malvados, ooootra vez y como siempre, los vamos a salvar de su arrogante estupidez y de su odio suicida. ¡Nosotros venceremos!

CAROLA CHÁVEZ

@tongorocho