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“Bolívar contra Bolívar”: La Defensa Vigente

Simón Rodríguez desmonta todos los argumentos con una metodología muy pedagógica
Internet

27/01/2022 10:31 PM

“Bolívar contra Bolívar” es un libro del escritor e investigador, Nelson Chávez Herrera publicado por la Biblioteca Ayacucho en 2019 presenta la defensa que hizo Simón Rodríguez del Libertador Simón Bolívar, documento que se conoce como “La defensa del Libertador” pero que en realidad se llama “El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social”, un documento que fue difundido en manuscrito en 1828 y en imprenta en 1830.

La premura obligó a Rodríguez a difundir el manuscrito porque el maestro consideraba que era urgente defender a Bolívar ante la descomunal campaña de descrédito contra él, realizada desde 1821, después del nacimiento oficial de Colombia (la grande); justo cuando nombró diplomáticos para comenzar a gestionar alianzas entre las nuevas repúblicas y preparar el congreso de Panamá. El descrédito se acentuó, a partir de 1826, en los países del cono sur con Rivadavia (Argentina) y Riva Agüero (Perú), enemigos de la integración Americana.

Nelson Chávez Herrera, hizo el prologo, que es una extraordinaria síntesis de la obra y resalta la vigencia del tema: los medios de comunicación como arma de guerra, utilizados contra el Proyecto Bolivariano en el siglo XIX por los mismos enemigos externos e internos que lo usan hoy de nuevo contra la revolución Bolivariana y Socialista del siglo XXI.

Además de “La defensa del Libertador”, encontramos en el libro,  una recopilación de los documentos ofensivos contra Bolívar a los cuales responde el maestro. A saber: “Ensayos sobre la conducta del general Bolívar”, de autor anónimo, dice Herrera, que se piensa que fue escrito por Riva Agüero así como otros escritos de Riva Agüero bajo el seudónimo Pruvonena y  otros texto, uno sobre el Congreso de Panamá y una carta de Manuel Vidaurre al General Francisco de Paula Santander.

Riva Agüero fue presidente de Perú y uno de los que invitó a Bolívar a ir a apoyarlos en la guerra contra los españoles; luego fue destituido por el Congreso por traidor a la Patria al hacer pactos secretos con los realistas para terminar la guerra y restaurar la Monarquía. Por otra parte, Vidaurre fue un jurista peruano, quien en el mandato de Bolívar en Perú fue presidente de la Corte Suprema de Perú. Sin embargo, vale decir que antes de 1823 era partidario de mantener la Monarquía con algunas reformas.

“Bolívar contra Bolívar” incluye el preámbulo del proyecto de Constitución de Bolivia, acuerdos del Congreso de Perú, cartas, proclamas y decretos del Libertador a los fines que el lector pueda hacerse su propio criterio de las acusaciones que hacen a Bolívar. Por ejemplo, toda la correspondencia que le fue dirigida por el Congreso y los Presidentes del Perú en la que solicitan en cuatro oportunidades que vaya  a ese país a culminar la independencia iniciada por San Martín, la autorización del Congreso de Colombia para marchar al Perú y la declaración del Congreso del Perú contra Riva Agüero por traidor a la Patria, entre otros.

Las acusaciones sin fundamento contra Bolívar, cargadas de odio, instalaron la matriz de opinión sobre él como tirano, asesino, perverso, monstruo, sin luces, sin experiencia para cumplir el objetivo de dar un nuevo orden de cosas, para que se  pudiese gozar de una “libertad racional”. Se calificó la gestión de su gobierno de desastre y desorden, atribuyendo tales errores a gobiernos militares. Sus detractores señalaron que el poder militar de Bolívar generaba expectación e incertidumbre sobre el futuro de América y que dicho poder  dificultaba la organización del Estado, y que a su amparo se sembraban ideas y doctrina absolutistas.

Criticaron que el Libertador enviase a consulta popular la Constitución, calificando ese hecho de farsa, acusando de dictadura perpetua la Constitución de Bolivia. El Congreso de Panamá es uno de los temas más atacados, para generar intrigas, promover la necesidad de la presencia de EEUU y sugerir que solo esa presencia podía frenar los planes absolutistas de Bolívar de coronarse rey de América. El objetivo de esas mentiras era impedir la realización exitosa del Congreso de Panamá, desconociendo y ocultando la existencia de documentos y hechos que los desmienten. Alegaron falsos testimonios, supuestas cartas interceptadas, inferencias distorsionadas del contenido de documentos oficiales.

El maestro Simón Rodríguez desmonta todos los argumentos con una metodología muy pedagógica, que incluye el análisis del significado, origen y uso de las palabras utilizadas, así como el análisis del discurso; la defensa es una lección de filosofía y antropología. Después de presentar una breve reflexión del origen, carácter y conducta del general Bolívar, destacar los méritos del Libertador, menciona los fundamentos para establecer el juicio y detalla la estructura del ataque, que él denomina el cuerpo del delito.

De los méritos de la defensa uno de los párrafos dice:

“En Europa pelean soldados contra soldados y los generales fuera del campo de batalla van en coche en América el ejército ha combatido contra los elementos y contra los imposibles abrazándose en la llanura y elandose en las montañas sin caminos sin puentes y las más de las veces sin caballos sin víveres sin vestido sin hospital y en los poblados sin sueldo los jefes padeciendo como el último de los soldados trazaban los planes en la arena y al ejecutarlos le faltaban pertrechos y a veces subordinación pero todo lo vencía la presencia de Bolívar en el combate y de lejos su nombre reunía todos los ánimos y conciliaba todos los intereses.”

El anónimo “Ensayos sobre la conducta del general Bolívar” fue publicado en varios diarios del Cono Sur, en Argentina, en Chile, en Perú, en 1826, 1827 y 1828 respectivamente. De este texto son tan abrumadoras las mentiras y la impunidad de las mismas que hacen concluir a Simón Rodríguez lo siguiente:

“Destiérrese de las sociedades cultas el pernicioso abuso de la prensa, no se autorice en público lo que la urbanidad condena en reuniones privadas (…) no se permita a un particular la libertad de insultar a la nación ni a sus jefes bajo pretexto de dar su parecer en favor de los pueblos.”

El fondo de las campañas contra Bolívar era desprestigiarlo para acabar con el modelo, así dice Simón Rodríguez:

Simón Bolívar era en la piedra angular de un proyecto nacional y continental independiente a los intereses de la dominación extranjera visto en perspectiva esto explica porque su persona pasó a ser durante muchos años el principal objetivo de la prensa.

 (…) se empeñan sus enemigos en hacerlo odioso despreciable y arrastrar las opiniones de los que no lo conocen y si se les permite desacreditar el modelo no habrá quien quiera imitarlos y si los directores de las nuevas repúblicas no imitan a Bolívar la causa de la libertad es perdida.”

Esas campañas lograron en ese tiempo su objetivo de confundir a la opinión pública, desmoralizar a Bolívar y frustrar el objetivo de la Unidad de las repúblicas nacientes, el sueño Bolivariano, para  garantizar  la independencia  de las jóvenes repúblicas, al disuadir las amenazas de un nuevo coloniaje sobre la América española.

Nelson Chávez nos dice que no debe olvidarse que ingleses y estadounidenses mantenían como ahora grandes inversiones en la prensa americana de la época; esto les permitirá dirigir sus líneas editoriales. No es casual que desde la fundación de la República la prensa atacara al desarrollo de una industria nacional y los límites legales que quisieron imponerse a los capitales usurarios y a la creación de la Confederación que promovía Bolívar.

Vale destacar que en la coordinación de todas esas campañas estaban involucrados los cónsules de EEUU y de Inglaterra en Colombia y Perú y sus operadores políticos, llámese Santander, Rivadavia, Riva Agüero entre otros.

Bolívar contra Bolívar” nos invita a tomar conciencia del poder de las campañas mediáticas que hoy como ayer las dirigen los dueños de los medios de comunicación, que pertenecen a las oligarquías o grupos económico aliados a intereses extranjeros. Pero no solo hay que tomar conciencia sino tomar medidas para que en esta oportunidad no se salgan los imperios con la suya y no logren torcernos el brazo. Una de esas medidas es leer y  difundir la historia Patria.

MARÍA ZAMBRANO