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Bases militares, la injerencia desde adentro (1)

Protesta contra la base en Okinawa, Japón
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Publicado: 02/12/2022 06:42 PM

Más de mil bases militares extranjeras hay actualmente en el mundo, las cuales se han convertido en la infraestructura para mantener latentes unas guerras imperiales. Sus graves repercusiones sociales y ambientales generan una creciente resistencia.

Tal como lo reseña el portal As, en una investigación realizada por la periodista Laura Martín Sanjuan, las bases son “plataformas de lanzamiento de maniobras militares y suelen ser centros de almacenamiento de todo tipo de armas”. Algunas sirven como terreno de pruebas, como por ejemplo, para experimentar con equipos nucleares; otras se usan como terreno de entrenamiento para soldados estadounidenses o para operaciones conjuntas de formación.

Comenta además la periodista que algunas instalaciones se utilizan para desarrollar operaciones de inteligencia, como es el caso de la red mundial de bases Echelon, que supervisa todo el tráfico de comunicaciones por correo electrónico, teléfono y dispositivos de intercambio de datos.

Las bases militares albergan a unos 160 mil ciudadanos entre soldados, civiles y otro tipo de personal. Esta cifra no incluye al personal en servicio activo en las guerras y ocupaciones en curso, hablamos entonces de una ciudad ajena dentro de un país extranjero.

En los últimos años, hemos visto que las bases militares extranjeras también se usan para el transporte extrajudicial, la detención y la tortura de personas. La bahía de Guantánamo en Cuba es el ejemplo más conocido, pero hay también otros centros que se usan con los mismos fines, como la isla Diego García, Oriente Medio y Europa.

Un estudio realizado respecto a la "necesidad" de dichas bases, explica claramente que sólo tienen una función bélica, estar preparados para atacar a otro. El Instituto Internacional TNI en 2009 publicó un informe presentado por los periodistas Wilbert van der Zeijden y Beatriz Martínez, en el que detallan la amenaza permanente que significa tener una base militar extranjera; y explican los dos grandes problemas que plantean las mismas: “En primer lugar, todas estas instalaciones forman parte integral de los elementos esenciales para una campaña bélica y, como tales, socavan la paz y la seguridad internacionales. La invasión que hizo Estados UnidosIraq no se podría haber llevado adelante sin las bases en Turquía, Alemania, Diego García, Arabia Saudí y los Estados del Golfo. Las bases sirven para multiplicar el armamento, aumentar la violencia y minar la estabilidad internacional”.

En segundo lugar, explican que estas instalaciones “provocan problemas sociales y ambientales en las zonas donde están ubicadas. Las comunidades que viven cerca de las bases suelen sufrir un alto índice de violaciones cometidas por soldados extranjeros, crímenes violentos, pérdida de tierras o medios de vida y contaminación además de riesgos para la salud a causa de los experimentos con armas convencionales y no convencionales”. En muchos países, los acuerdos que autorizan el establecimiento de una base estipulan que los soldados extranjeros que perpetran un crimen están exentos de toda responsabilidad legal, ya que gozan de inmunidad.


Ellas constituyen el eje central del aparato militar de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea. Sirven para derrocar directamente a gobiernos en el campo de batalla o para proporcionar el evidente instrumento de presión en una mesa de negociación. Muchas de las 300 intervenciones e invasiones militares que ha desplegado Estados Unidos en el exterior durante el último siglo fueron sólo posibles porque disponían de centros militares bien situados desde donde lanzar y mantener estas operaciones.